Abriendo El Baúl De Los Recuerdos
Se cierra un período, un ciclo muy bueno lleno de expectativas cumplidas. Queda la nostalgia de todos los recuerdos vividos con mis amigos, de empezar un camino nuevo lleno de varios sentimientos que se entre mezclan. Habita en mi la incertidumbre de saber que es aquello desconocido que me espera, la tristeza de dejar ver todos los días a los amigos, a mis padres, la alegría por saber que voy a recorrer un camino que yo misma elegí, y de sentirme siempre acompañada, comprendida y apoyada por esa persona que encontré hace casi ya diecisiete meses. Es quien ha depositado toda su confianza en mí y ha hecho renacer la felicidad, dejando de lado toda la soledad existente. También allí estarán ellos los compañeros y amigos de toda la vida… Porque no será fácil librarse de mi…
Todo comenzó cuando tenía cuatro años en el Jardín de Infantes de la escuela del campo, muchas veces me negué rotundamente a ir, me escondía debajo de la mesa, lloraba y hacia berrinches con tal de salirme con la mía, quedarme en la casa. Luego llegó el Jardín de cinco en el pueblo, al principio no me costó nada empezarlo, pero después empezó el circo… Siempre quería que mi papá antes de parar frente a la puerta del Jardín me llevara a dar una vuelta, un día no lo hizo… Y me puse como loca, me enoje tanto que ya no quería quedarme ahí… La señorita Nora vino a buscarme y lo que recibió por mi parte fueron unas patadas y unas tiradas de pelo… Como era de esperarse mi viejo me dio con una alpargata que yo tenía puesta (la cual durante mi histeria se me cayó). Desde ese día comencé a forjar una muy bonita amistad en ese entonces solo de niños con los que hoy siguen siendo mis amig@s. Nos pasábamos mucho tiempo jugando a la casita, a tomar el té. Una vez finalizada esta etapa y con una nueva puerta cerrada. Empezamos la escuela primaria con algunas cosquillitas en el estomago por eso nuevo a lo que nos enfrentábamos. Fuimos aprendiendo a sumar, restar, multiplicar, leer junto con lo que era la amistad. Transcurrieron así seis años de nuestras vidas. Jugando a las farmacéuticas, las muñecas, a la tienda pasamos las mañanas enteras en mi garaje inventándonos pasatiempos. La inocencia recorría todo nuestro ser. Hasta que un día debimos volar de esa escuela primaria hacia el secundario. Ahí éramos los más chicos, con varios temores, muchas veces de la vergüenza ni cruzábamos el patio de tierra y si lo hacíamos para ir al baño era en bandada. De estos años hay muchísimos recuerdos, a la mañana era un clásico tomar mate en mi casa, va las chicas porque lo que soy yo ni loca tomo mate. Muchos grupos, muchas charlas eso es en lo que siempre se han convertido las juntadas a estudiar que hacíamos. Y si, es que siempre surgía algo por lo que nos poníamos a conversar y una cosa lleva a otra en fin que estudiábamos muy poco y hablábamos mucho. En medio de esta vida de estudiante de secundaria apareció una persona que cerro la puerta de mi soledad para abrir aquella de la alegría, la felicidad, el amor, la ternura y la dulzura. Ese chico lo cambio todo en mí, y quienes me conocen lo saben. A él es a quien le dedico este cuento tan maravilloso, que me presto una de mis mejores amigas, un día que ni siquiera pensaba que podría llegar a utilizar…
A medida que uno va avanzando por el camino de la vida va abriendo puertas.
Al principio, con entusiasmo, con rapidez, dando un caliente manotazo, con apuro por saber qué hay detrás, qué milagro, qué gesto amigable de una cara que parece que conociéramos desde hace mucho.
Las puertas se abren, livianas, fáciles, sin chirriar, con la gracia de los abanicos y aparece el mundo, el hermoso mundo que se nos ofrece como una manzana ilustrada. Nos disponemos a creer y creer y seguir creyendo. Y entonces la primera mentira desvanece frente a nuestros ojos con un poco de luz.
La primera mentira quita el azúcar al sabor de las frutas, nos duele en la piel, nos sacude.
Detrás, a nuestra espalda, se ha cerrado una lejana puerta, la del cuarto aquel de la infancia en la que todo era verdad y los muñecos cobraban vida por la noche cambiándose de ropas y sitios. La primera mentira nos quita la inocencia y nos hace sentir miedo.
Ya no nos lazamos a seguir abriendo puertas, como desesperados, como alegres chiquillos. Nuestro paso se hace más cauteloso, tomamos el picaporte con cuidado, abrimos lentamente, estamos precavidos y pensamos que tal vez nos aguarda otro dolor.
Y a veces es dolor: algún silencio que nos humilla. Alguna lejanía, alguna muerte irreparable que nos hace pensar que alguna vez seremos nosotros, será nuestro nombre, nuestra quietud, nuestro fin.
Cada vez que lloramos, cada vez el desencanto hace añicos los espejos… otra puerta se cierra a nuestras espaldas.
Otra puerta del ayer.
Y un espacio de nuestra vida queda encerrado para siempre.
Una esperanza queda prisionera sin salida.
Ahora, aquí, de pie frente a esta puerta, tiemblo.
Vengo de dolorosos fracasos, vengo de dolorosas mentiras. No me fue fácil sonreír a veces. No me fue fácil convencerme de que la soledad se muere irremisiblemente cuando otra soledad se aprieta a la nuestra y le inyecta su propio dolor, su propia lágrima dispuesta a compartirla.
Yo me entregue como se entrega el río a los brazos del mar. Yo me entregué como se entrega el trigo al vientre blanco de pan. Yo me entregué como se entrega la flor al golpe y la caricia de la lluvia. No me guardé ni un gesto ni una idea. Todo te lo di, cuando aún no te conocía, cuando ni te soñaba siquiera.
Y ahora que estás, que estás allí, detrás de esta puerta, esperando, tengo miedo de abrirla. Si lo hago seré generosa conmigo, pero te causaré la pena de encontrarme vacía. Si no lo hago, me quedaré para siempre encerrada con este espacio mínimo, oscuro y sin belleza, cerrado por la puerta del ayer y por la del mañana. Y me debato, sufro, asumo mi llanto, me canto canciones de cuna como si fuera una niña muy pequeña que necesita que le canten para saberse querida.
Las puertas que se han cerrado no pueden abrirse otra vez. Y esta que está delante de mí… la que podría salvarme no me atrevo a abrirla. Ya no la toco… y la puerta se abre lentamente…, entra una luz de afuera…, lo que creía vacío en mi se puebla de ternura, de música, de tus ojos mirándome y tus manos estirándose hacia mí.
Has abierto la puerta.
Has venido a buscarme. Caminas hacia mí, me tomas del brazo, me sacas de esta incertidumbre y este llanto. Esta puerta que has abierto, esta puerta que traspongo con paso vacilante por la emoción y con los ojos enceguecidos por la luz, se que me conducirá a terribles batallas. Pero soy feliz porque las batallas no serán de soledad y ausencia, sino duras batallas cotidianas entre dos seres que tendrán que vencerse a sí mismos muchas veces hasta formar el círculo perfecto de la felicidad.
Este cuento es maravilloso, fue escrito por Poldy Bird. Esta dedicado a el amor de mi vida. Y claro que también a mis amig@s. Quizás muchas veces dejamos pasar la oportunidad de nuestra vida… Abramos los ojos, abrí los ojos y no dejes que el tren pase una vez más, cuando sientas que es el amor verdadero súbete no lo dejes pasar. Arriesgarse es lo mas bonito que hay porque la mayoría de las veces ganas. Claro todos me decían que era una loca pero me arriesgue y gané… Gané al amor de mi vida… Gané la felicidad desplazando paradójicamente a mi nombre la soledad. Te amo con toda mi alma… Gracias por insistir en conocerme cuando me negaba a abrir mi corazón… Gracias mi amor por ponerme tu hombro cuando lo necesito… Vos siempre vas a poder contar conmigo… Ya voy para allá a pasar los 45 días más felices de mi vida… Te quiero muchisimo… Te amo… Esta era la sorpresita que te iba a hacer…
A mi amig@s, llegó la hora de despedirnos, de decirnos hasta luego. Ahora tomaremos diferentes caminos pero siempre nos tendremos unos a otros para compartir nuestras alegrías, nuestras tristezas, nuestros logros. Ojalá que todos puedan cumplir sus metas y ser felices, pueden contar conmigo para lo que sea. Espero que cuando lean esto se acuerden de todo lo vivido, omití nombres porque si me olvido de alguno me hacen un juicio… Los quiero mucho a todos… Queda por compartir conmigo la fiesta y en Bariloche alguno acuérdense de mí por favor…
Gracias a todos lo que siempre me pusieron su hombro, estuvieron allí para escucharme y aconsejarme... Gracias mi amor por ser la luz que se puso en mi camino para guiar mi vida... Simplemente Gracias!!!...
Con esto cierro una puerta más en mi vida... No es la última quedaran muchas más en mi camino, ojalá me acompañen, todas las perdonas que estuvieron hasta aquí conmigo...
Hasta Pronto...
Yani




4 Comments:
Gracias!! por abrir el baúl de tus recuedos...
Que varias coincidencias tiene con los míos, sabés?mucho me alegra saber y verte tan feliz...
Te regalo algo que escribí a una de las personas que más amo en mi vida (detalle ella no lo leyó).
Donde quieras que estes sonríe
te estaré escuchando...
Donde quieras que estes intenta ser feliz
lo estaré anhelando...
Donde quieras que estes
simplemente se tú misma,
y entonces podrás sonreir y ser feliz.
Un beso.
(Para que sepas quien soy "la foto de Ricki Martin a mi también me gustó, Jajaja).
7:51 PM
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4:25 PM
que pasó al día de hoy, 21 de mayo de 2007? aún estasi juntos? o fue algo mágico q se desarmo como suele suceder? ojalá no, te lo deseo de todo corazón.
9:55 PM
Buenas noches! A día de hoy seguimos juntos lo que pasa que dejamos de publicar fotos!!! Un saludo.
11:53 PM
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